El cuerpo de Cristo, por Jotacé Sánchez

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Me observa desde el muro con la mirada lánguida del martirizado. Permanentemente. Su figura suele perturbarme y yo me acerco hacia él de vez en cuando para comprobar que sigue inmóvil. He aprendido a convivir con su rostro demacrado, a aceptar su expresión torva y hasta lo voy a echar de menos cuando vengan por mí. ¡Pero que vengan de una vez porque ya he esperado demasiado tiempo la ejecución de la sentencia! Que me lleven al cadalso, pues se me cansa el miedo y la rabia y la mudez que me ahoga en las tardes, cuando a través de la única ventana de mi celda un delgado haz de luz atraviesa el espacio silencioso para clavarse en aquel rostro de madera.

¡Qué abandonado y flaco! ¡Qué miserable! Y sobre este símbolo pretenderán construir mi discurso de despedida, aquellas palabras que el sacerdote intentará deslizarme en el oído para tranquilizarme cuando me pongan la soga al cuello. ¡Tan delgado y maltrecho el cuerpo de este salvador alucinado! Cuerpo repudiado y atormentado hasta el cansancio, cuerpo que han colgado en la pared para advertirme de que me arrepienta, pero yo no me arrepiento, yo solamente quiero bailar, bailar y recorrer la cuadratura de este espacio desparramado en contorsiones y movimientos elásticos.

Quiero bailar y volcarme en este cuerpo, el mío… este cuerpo a punto de extinguirse. Recuperarme antes de que me cuelguen en la plaza pública, apropiarme de mí como si fuera mi última víctima. Pero ahí está el otro y su muerte y sus costillas que se asoman y la herida abierta en su costado y aquel atisbo de resurrección que han intentado tallar sin éxito en la madera y que no logra convencerme de que deje de bailar.

Arrojo el colchón al piso y me obligo a ejercitar piruetas dislocadas y río a carcajadas del otro, me río en su rostro mientras brinco en una pata porque yo me quedo, porque yo no me voy, porque yo termino aquí y me despido aquí de todo. En cambio, él… ¡pobre de él!, ha debido llevarse su cuerpo a las regiones etéreas de la gloria y de las eternidades. ¡Yo no! Me pudriré bajo la tierra y albergaré gusanos en mi vientre y el símbolo de mí será mi tumba y mi esqueleto desnudo.

¡Yo decido quedarme! Así que lo tomo y lo descuelgo y lo acaricio y lo desclavo del madero para quedarme con su cuerpo rígido, con sus brazos extendidos, con sus piernas unidas como un puñal. ¡Adiós!, le digo, porque yo me quedo y me quito la camisa y respiro profundo, muy profundo, y permito que sus piernas me abran de golpe las entrañas.

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Gustavo yomayusa

muy bueno

Patricia López

Uf qué dramático, pero consecuente con la locura de una sentencia de muerte!

Rocío

Es disruptiva la visión del condenado respecto del Cristo, interesante monólogo interior. Es feroz la resolución. Excelente cuento. Muy preciso

Nancy Madrid

Entonces Jotacé, mi manera de interpretar es que se suicida dentro de su desespero por la agonía de la espera de su condena a muerte que no llega. Dentro de su locura dice no estar arrepentido pero lo está claramente.
Gracias por incluirme en tus contactos

Doris Ortega

Muy buenas las imágenes. Me gustó mucho. Gracias.

Ricardo

La muerte no es figura somos nosotros mismos

Arturo

Me gustó la idea del relato, me costó imaginarme al preso hablando con el crucificado, puede ser por el lenguaje empleado, no me imaginé a un preso con tan buen vocabulario.

Arturo

Pensé en eso, más que nada si era otra época histórica. Sería bueno decirlo en algún momento para poder sentir con el condenado y efectivamente percibir su agonía.

Thiago

Bastante transgresor resultará para los creyentes la cruda imagen del crucifijo usado como arma suicida. Un monólogo interior que bien podrías transformar en indirecto libre!

Magaly

Me asombra la capacidad de hacer un relato de tan sólo un momento en la vida. Fuerte y desfiante con un dejo de verdad, cruel y real. Me gustó aunque me impactó el final.

Magaly

Me gusta cómo escribes, relatos reales de situaciones reales y asumibles por ser nuestras, de nuestra gente, nuestras calles, nuestras costumbres. Leí todos los relatos. Me gustaría tener esa capacidad. A veces siento que debiera tener mi cabeza asociada a una mano para poder escribir todo lo que pasa por mi mente, todo lo que he vivido, todo lo que concluyo. En fin… te felicito por lo que logras.

Elias

Muy bueno interesante la vida y la muerte ahí presentes y el salvador representado en un cristo sufriente

Hermes Rafael Pineda Santis

JC… cordial saludo. Una historia interesante por el contraste entre la vida y la muerte. Una imagen en un madero inerte y el protagonista con la vida en movimiento que predomina al final. Un lenguaje dinámico que lleva al lector a conocer el sitio y los pensamientos del condenado. Adicionaría un poco más de dramatismo del condenado ante la semejanza que lo llevaría a ese estado de inercia.

Lily

El título tan sugerente como la narración. El ansia de creer apagado por la voz interna de la desazón, la desesperanza y la desilusión con un intento de sentirse ganador. Es el tipo de relatos que me resulta atractivo.

Jeannette

Con sus luces y sombras ambos. El Salvador visto en la vulnerabilidad de su imagen en contraste con su trascendencia y el homicida, lleno de vida, que decide su muerte valiéndose de él para cumplir su propósito. Bueno y breve, deja para múltiples interpretaciones.

Rosa Maria Gutierrez

Coherente con las circunstancias. Excepcionalmente triste y preparándose para la partida. Lindamente expresado.

R.R.

Muy bueno.

Patricia

Me gustó mucho el paralelo entre los personajes a través de la relación polarizada entre sus dos cuerpos/almas. Más aún con el final que estrecha esa relación y resuelve su dicotomía., como si se hicieran uno en el gesto final.

Lesbia

Hola me gustó mucho es un monólogo donde alguien a punto de morir desahoga su pena con lo malo de Cristo que han enseñado en las iglesias de un Cristo que sufre y el personaje para mi lo toma para su propio sufrimiento, olvidando lo bueno como querer bailar, me tomo el baile como la alegría, pero solo lo imaginó bueno algo así lo leeré nuevamente más tarde, pero esta muy bueno.

Luis

Me gustó, sobre todo el giro qué le das al final.

Ruth Hernández

Me encanto! Sentí su locura y me erizo la piel.

Selma Jashes

Me gustó el relato Jotacé. Tal vez a muchas personas no les agrade,
pero es una muy buena historia y tan bien narrada que nos lleva a empatizar con el
protagonista en su sentir.
Buenísimas imágenes y frases como: se me cansa el miedo… Me gustaron mucho.

María Inés

Muy bueno. Agradezco que lo haya compartido. Me impresionó fuertemente.

Marcela Berríos Ortiz

Me parece un relato profundo que permite apreciar varios aspectos. El más potente, a mi parecer, es la imagen de Cristo que para el condenado podría significar esperanza, un modelo de vida e incluso desesperanza. Sin embargo finalmente sólo resultó ser un instrumento con el cual terminar el sufrimiento de la espera dejando de lado todo el significado espiritual que la presencia del crucifijo tenía como objetivo en esa celda.
Buenísimo. Gracias Jotacé

Viviana

Impactante el final y además ese final devela el verdadero estado emocional del condenado a muerte.

Macarena

Interesante, me gustó mucho. El monólogo interior está buenísimo

Fabián

Sublime

Jacqueline

Me parecio muy humano,
La imagen del Cristo es una invitación a abandonarse, a confiar el El a entregarle a El su destino.
Sin embargo el condenado no esta dispuesto, quiere bailar que en definitiva es estar en control de su cuerpo y del pequeño espacio que posee, El se queda porque es su desicion la ultima voluntad , sobre lo que cree o quiere tener control. No me rindo ante la muchedumbre ni ante Ti

Héctor González

Quedé fascinado con el tipo de relato, el final me descolocó y no me gustó que el Cristo fuera tu ejecutor. Saludos JC

Leticia

Muy buen relato, intenso aún pienso en el…
Te felicito JC escribes muy bien

Claudio Espínola

No me agrado el monologo interior, se explaye mucho y expresa pocos sentimientos en ese momento duro del final de la vida, no creo que en ese estado alguien se dedique a recriminar al otro, a la figura del madero. Tal vez pensar en lo que no hizo bien, recordar a su madre, solicitar un perdón, sentir dolor por algo profundo, no sé, pero no filosofar sobre el crucificado , la resurrección y el estado post morten.

rick

El fragmento que has proporcionado muestra un perfil psicológico intenso y complejo, caracterizado por una mezcla de emociones, conflictos internos y una relación ambivalente con la figura que se describe. Aquí hay algunos aspectos destacados del perfil psicológico junto con los recursos literarios presentes en el texto:

Conflicto emocional: El narrador experimenta una combinación de emociones, que incluyen miedo, ansiedad, rabia, desafío y resignación. Esta mezcla de sentimientos sugiere una lucha interna profunda y contradictoria.

Obsesión y conexión con la figura: El narrador se siente obsesionado por la figura que lo observa desde el muro. Esta obsesión refleja su preocupación constante por su propia situación y la presencia de la figura como una representación tangible de su destino inminente.

Autoafirmación y negación: El narrador muestra un fuerte deseo de mantener su identidad y resistir la condena. Quiere mantenerse fuerte y desafiar la figura en el muro, lo que indica una lucha interna por mantener su dignidad y autoestima.

Imágenes visuales: El texto utiliza una rica descripción visual para pintar la escena y las emociones del narrador. Las imágenes, como «mirada lánguida del martirizado», «expresión torva», «rostro demacrado», «delgado haz de luz», contribuyen a crear una atmósfera intensa y vívida.

Simbolismo: La figura en el muro representa un símbolo que desencadena una serie de pensamientos y emociones en el narrador. Esta figura simboliza tanto la confrontación con la propia mortalidad como una especie de juicio interno.

Contraste y dualidad: El contraste entre el narrador y la figura en el muro resalta las diferencias emocionales y psicológicas entre los dos. Esta dualidad contribuye a la tensión y al conflicto interno del narrador.

Repetición y ritmo: La repetición de las frases y las palabras en el texto («¡Pero que vengan de una vez!», «¡Qué abandonado y flaco!», «¡Yo no!») crea un ritmo que refuerza las emociones intensas y la urgencia de las reflexiones del narrador.

Metáforas y similes: El narrador utiliza metáforas y similes para describir su relación con la figura en el muro y sus propias emociones. Por ejemplo, compara la figura con un «salvador alucinado» y su cuerpo con un «símbolo» que construirá su «discurso de despedida».

En resumen, el perfil psicológico en el fragmento se caracteriza por la lucha interna, la obsesión, la negación, la autoafirmación y la ambivalencia emocional. Los recursos literarios utilizados en el texto ayudan a crear una experiencia visual y emocional intensa para el lector.

Susana Buffelli

Me pareció excelente como monólogo interior, un personaje desahuciado frente a Cristo. Manifiesta su desilución extrema, la vida que se acaba, con risas,bailes..raro no? pero posible.Excelente giro,me gustó mucho.

TRIBULET

EXCELENTE

SONIA

una extraordinaria analogía de la entrega a lo divino en momentos de gran desgarro emocional y aflicción humana, donde el suicidio es la única solución de libertad.

TRIBULET

FALTÓ QUE RECITARA…QUE ALGUIEN ME PRESTE UNA ESCALERA, PARA BAJAR A JESÚS DEL MADERO; BUENO, NO IMPORTA, QUE SERRAT LO CANTE..!

María Alicia

Hola estimado J. C. Un fraternal abrazo. Me gusta mucho tu relato, porque aunque la muerte del sentenciado sea rápido; mira compasivo el Cristo y se despide. Muy buen relato.

Cristián

Un relato coherente de un condenado a muerte frente a la cruz, simbolo de redención para muchos ante la inminente partida, de este mundo.
Creo que te he dicho que me gustan tus relatos. Me gustó mucho. Felicidades JC. Saludos

Elise Laurene

Excelente relato lo invita a reflexionar acerca de las marcas que sufrió el crucificado. Dramático y certero.

Que buen relato profe Sanchéz, me llega en el alma, a quienes creemos en Dios, en mi caso, siento que este pequeño relato, nos hace reflexionar lo humanos que podemos llegar a ser, gracias por tan buen relato profe Sanchéz saludos, posdata, cuando tenemos charlas de literatura, eso gracias que tenga un buen día.

Last edited 6 meses atrás by Esteban Andrés Soto Quintana
Rafael Lancellotti

Que terrible JC, que el cristo haya ayudado al condenado de la manera más brutal, quizás me habría gustado que encontrara en el algo de solaz a su sufrimiento. Pero me gustó el cuento

Juan Carlos Muñoz

Buen relato Jotacé, Coincido con lo del vocabulario de un reo, pero es interesante y te agarra hasta el final. Gracias.

Marianela González Vivanco

¡Fuerte e intenso! Lo leí rápido y la acción la sentí un cressendo… Fui testigo de su triunfo. Me gustó.

Marianela González Vivanco

«in crescendo»

rene

en una palabra DRAMATICO

Natasha Valdes

Interesante, único, terrible. Crea polémica religiosa, pero también plantea la existencia de otra vida, o de otra locura.

María Angélica San Martín

Si me encanto, no tanto el de las formas del Amor.

María Angélica San Martín

Me encantó el cuento, la temática, bien escrito y, creativo.

Carmen

Hola jc, que sincero y de profundidad.

Gloria Isabel Garcés Botero

Este hombre condenado a muerte en tanto espera la hora de su ejecución, se compara con el Cristo el cual permanece inmanente en la mente de las personas y en las imágenes colgadas mientras que él al ser ejecutado al ser enterrado se desintegrará y ya no quedará de él ni siquiera un recuerdo o una pizcade su ser físico. Comparándose con el Cristo, considera que es una ventaja para él desaparecer del todo. Ahí en él lógicamente mucha amargura cuando habla de la expresión del rostro del Cristo como expresión torva por lo general en los cristos en los crucifijos las expresiones son de persona exánime o de persona con mucho dolor pero no de persona torva o sea rencorosa rencorosa.
Cuando dice apropiarme de mí como si fuera mi última víctima lo interpreto como por fin es el momento en que ya es libre para hacer lo que quiera sin importarle lo más mínimo así sea que se agreda o no él mismo.
Cuando expresa «se me cansa el miedo» ahí para mí ,está la clave de todo. A pesar de su expresión de hastío en el subyace el miedo por ese momento definitivo de la ejecución.
Este relato nos lleva como espectadores a sentir cierta empatía por aquel hombre que está en sus últimos momentos y acude con desesperación a reflexiones que para él son en cierta forma un desahogo.

Andres

Muy dramático con un poco de locura desesperado genial saludos

kalahú

yo decido quedarme!…relato transgresor, nos muestra la desesperación, miedo, soledad, lástima, desidia, libre albedrío, en una visión humana de quien no tiene nada en sus manos mas que la libertad de quitarse la vida, ya sea por valentía o cobardía, transformando un símbolo tan profundo e inmenso como el crucifijo en la salida desesperada hacia la libertad eterna.

Maritza verastegui

Me gustó

Silvia Cortes

Muy bueno, dramático por las circunstancias que vive el personaje entre su agonía y su paso hacia la libertad. Gracias por incluirme en tus contactos.

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