El hambre, Por Jotacé Sánchez

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¡Bienvenidos, damas y caballeros, a otra emocionante edición de «El Mercado del Amor»! Soy Mario Casanova, su anfitrión experto en las rutas del romance. Su amigo y consejero sentimental. ¿Están listos para una nueva aventura? ¿Están preparados para volver a sumergirnos en los secretos de la pasión?

Permítanme presentarles a nuestro valiente concursante, quien recién ha regresado al ruedo del amor. ¡Sí, señoras y señores! Tras despedirse de una larga y monótona relación, ha decidido zambullirse de nuevo en las aguas turbulentas del flirteo, del coqueteo, del galanteo. ¡Adelante! ¡Adelante, amigo! ¡Mire cómo lo recibe nuestro público con este fuerte aplauso! No, no tema a las cámaras, aquí estamos en familia. ¿Cuál es su nombre? ¿Jorge? ¡Bienvenido, Jorge! ¡Está usted en el lugar indicado!

Le voy a repetir las reglas de nuestro concurso, para que le queden muy claras a usted y a todos los espectadores que nos acompañan desde sus casas.

¡Frente a usted tiene el corredor más emocionante del universo! Aquí, en el sensacional y siempre sorprendente ‘Mercado del Amor’, cada puerta, de la A a la Z, ¡oh, sí! cada una de ellas es un portal a un mundo desconocido. Detrás de cada umbral, damas y caballeros, se esconde una cita, una posible alma gemela o quizás su próximo desencanto amoroso. ¡Alto, alto, alto! ¿Será ella alta o bajita? ¿Simpatiquísima o más bien reservada? ¿Una belleza de revista o con un encanto único y peculiar? ¡El azar decide, queridos amigos, el puro azar!

Y aquí, en esta resplandeciente mesa… ¡atentos! Un manojo de llaves, ¡sí, señores! Cada llave abre una de estas puertas, como si fuera un billete dorado a la aventura romántica. Usted puede abrir tantas puertas como desee, conocer a tantas damas como su corazón y su cuerpo aguanten.

¡Ay, ay, ay! ¿Pueden sentirlo, queridos espectadores? ¿Pueden palpar la electricidad en el aire? ¡Pero aquí viene la verdadera dificultad! ¡En nuestro apasionante corredor de romances y enigmas, hay una puerta, una puerta especial, clara y limpia como el agua! Sí, señoras y señores, una puerta construida completamente de vidrio que le permitirá a nuestro valiente concursante ver todo, ¡absolutamente todo! ¡Observar a la persona que está detrás y lo que esta le ofrece, sin filtros ni cortinas! Pero, oh cruel destino, ¡aquí está el truco, el gran pero!

Mientras puede ver, admirar y soñar, no puede tocar, ni mucho menos entrar. ¡Qué tentación! La llave de esa puerta ¡la guardo yo en mi bolsillo! Si decide que quiere esa llave, oh querido amigo, ¡debe estar dispuesto a sacrificar su pasaporte a esta fiesta interminable de posibilidades! Significa renunciar a la aventura, a la incertidumbre, al juego mismo. ¿Está listo para eso? ¿Comprende las altas apuestas de este desafío? Dígame, querido concursante, ¿está preparado para tomar esa decisión o seguirá en el juego, abriendo puertas y explorando lo desconocido? ¡El destino llama a su puerta! ¡Qué dilema, qué espectáculo!

¡Muy bien! A la cuenta de tres, comience su aventura. Uno… dos… y tres…

***

Era otro sábado en la noche y allí estaba, solo otra vez. La soledad pesaba más cada fin de semana. No me había quedado más remedio que encender el televisor. ¡Mario Casanova y el «Mercado del Amor»!

El nuevo participante tomó el manojo de llaves y, entre el redoble de tambores, se abalanzó hacia el largo corredor.

En la pantalla, lo vi avanzar hacia el final del pasillo donde una habitación iluminada se presentaba como una vitrina. El director cambió la toma para revelar el interior: una cama de dos plazas, un par de veladores, ropa lanzada al piso y una mujer durmiendo. Un típico dormitorio matrimonial, un fin de semana de besos y abrazos. No estaba nada mal, nada mal…

Después, un primer plano del rostro del participante detrás del vidrio. Claramente le gustaba lo que veía, se le notaba en la mirada. Debía estar pensando si pedir esa llave. Pero aún era muy pronto para una decisión así.

Dio la vuelta y caminó por el pasillo. Sus movimientos me recordaban a los de un simio, un buitre carroñero. Se detuvo frente a una puerta (no alcancé a distinguir si era la puerta A, F o W) y pegó el oído a la madera, como esperando captar algún sonido del otro lado. Finalmente eligió una llave y la introdujo en la cerradura. La puerta se abrió y él avanzó hacia lo desconocido.

La cámara captó ese momento. Su sonrisa era la de un hambriento que finalmente se sentaba a la mesa. Intercambió un saludo cauteloso con la mujer morena que lo esperaba al otro lado.

Mario Casanova, mirando hacia la cámara, se preguntaba qué historia escribirían juntos, de qué secretos seríamos testigos, y con un guiño nos invitó a disfrutar del espectáculo

No he cambiado de canal. Me entretiene ver cómo explora cada habitación, cómo disfruta cada nueva posibilidad, cómo se embriaga con cada experiencia.

Y en las noches, cuando el cansancio comienza a vencerme, lo observo caminar silencioso hacia la puerta de vidrio. Se detiene, contemplando a la mujer que duerme. Puedo casi adivinar sus pensamientos mientras se recuesta en el suelo, sin soltar el manojo.

Al otro extremo del corredor, Mario Casanova espera con la llave aún en su bolsillo. Como una estatua, como un tótem. Algún día, quizás, el participante decidirá terminar el juego.

Pero tanto él como yo sabemos que aún es muy pronto para eso. Demasiado pronto.

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Mario Encalada Castro

Un buen relato, pero no me cautivó. Mi respetuosa y humilde opinión..

Alba Leonor

¡Un cuento perfecto!

Mª Eliana Tagle O'Ryan

«The Bachelor», el programa norteamericano de citas, noviazgos y, eventualmente, matrimonios. El latino es más intrincado, tortuoso y vergonzoso. Le falta morbo.

Jacob Castrejón Q

A mí me gustó mucho. Tiene buen ritmo y cautiva sin ser largo

Adonaí

Si, muy buena narrativa… Hambre de …¿Sexo?… ¿amor? … ¿Fama?

DEISSI ANTIHUENO

Al principio me llamo la atención. Pero después me aburrió la verdad, hubo muy poco detalle y poco para imaginar.

Juan Manuel Marambio

Buen diseño y final abrupto como cuento definitivamente bueno. Como narrativa deja mucho que desear desde el punto de vista del lector: te ofrece demasiado y entrega muy poco.
Pero sí como experimento vale.

Susana Buffelli

Lei varias veces, me pareció un tema interesante, me gustó la forma de relatar y rematar…. felicitaciones.💐

Marco Melgarejo Huerta

Me pareció muy simplona la historia.
Podría introducir más elementos.
Por ejemplo: Que Jorge es casi ciego, cojo, etc. Que lo haga más impredecible e interesante.

Micol

Logró despertar mi curiosidad, pero esperaba más acción. Quedé con las ganas de saber qué experiencias vivió detrás de esas puertas.

Getulio Bastardo

Es un relato corto de un interesante y vigente tema, pero el tema pero no se desarrolla, o no se explota la de que se trata. Le falta fuerza. Puede ser el primer capítulo de una novela donde cada puerta es un conflicto o una situación diferente,

Gonzalo Lara Gómez

Al parecer es una simple observación pero sin emoción alguna,,una visión justa para el desarrollo esperado..nada más.

Miguel Barrera-Rodríguez

Lectura para perezosos… Es como un meme que puede llegar a impactar al lector por unos momentos pero no profudiza en la vivencia, en el mensaje o en el desenlace (en este caso ni siquiera hay un mensaje, la viviencia es anódina y el desenlace es casi tan cortado como en El Castillo de Kafka que el autor no alcanzó a terminar). Como dije puede llegar a impactar (no en este caso pues un reality no es lo más creativo que digamos), pero en cuestión de segundos se pierde en el mar de información inútil a la que tenemos acceso con las redes sociales.

María Cristina Rivera

Me gustó… por momentos sentí que era yo quién dormía en esa cama a la espera de que pidiera la llave al conductor del programa para saciar el hambre que todos sentimos, ya sea de amor, de compañía o de sexo.

ADRIANA GARCIA DOMINGUEZ

No, me atrapó.. muy soso para mi. me hubiera gustado que fuera más profundo.

Malú

Un relato tranquilo,sin lujuria ,pero con la expectativa de lo que sigue

Eustolia Durán Pizaña

Me gustó, el final me parecio débil

MARIA OLAYA

Me gusto el relato, me queda la inquietud solo habia una puerta de vidrio? despierta curiosidad porque no se decide

Sandra Hernández

Es un buen relato elaborado y bien pensado..

Cecilia Compagnon

Me encanta tu forma de escribir, no importa el yo lírico que uses, tus cuentos son interesantes , entretenidos y muy ilustrativos. Gracias por compartir.

Alberto

Falta la intriga, silencio…

Federico

Pues, no me gustó, empieza bien y luego se desinfla, como si de un globo que sube alto y luego cae sin mas

Delfina Careaga

Bien escrito, sin embargo la estructura, podríamos llamar surrealista, no es lo suficientemente fuerte como para atarnos a la lectura del relato. Me parece que le falta la fuerza de la coherencia dentro de la aparente incoherencia de un cuento no convencional.

Lisseette severiche

Me gustó el cuento, es entretenido y lo que es mejor, logra el cometido de generar emociones en el lector, desde la expectativa por lo que va a pasar , hasta la tristeza por el personaje que ve el televisor.

IlsaMaria Beltrán Cifuentes

Me pareció bueno, pero incompleto, yo sé que están los finales abiertos pero este lo sentí como cortado, como un capítulo de telenovela que hay que ver el siguiente.

Mariana

Livianito, entretenido

Nancy

Muy creativo pero no me cautivó

jaime

Un buen relato, pero un final inesperado, pensé que iba a tener un desenlace que finalice la historia para Mario Casanova

Mario L. Fernández Font

La idea central es ingeniosa, pero la estructura narrrativa es algo complicada. En algunos momentos llega a confundir. El final «se disuelve» y deja un tanto desorientado al lector. Es una composición poco convencional. No es para cualquier público. De todas formas está bien como cuento experimental, pero queda la pregunta…..¿ Y…? Gracias por compartirlo, JC.

Óscar Salas Gómez

El hiperbolismo tiene en sí su decadencia, sostenerlo implica matarlo, y repetirlo en cadena, también. Como el narrador futbolero que por cualquier anotación escandaliza con igual volumen y duración. Cae en total descrédito, pues del valor de la jugada poco o nada nos dice: ¿fue un duelo entre portero y delantero?, ¿de quién fue el acierto?, ¿qué hizo uno/a de los jugadores para superar al otro/a? El repetidísimo hiperbolismo del narrador, solo nos dice que todavía no le revientan las cuerdas vocales. Me parece que la efectividad de la expresión hiperbólica en la brevedad, escueta, y lo súbito. // Este relato me hizo recordar el poema REIR LLORANDO, de Juan de Dios Peza, el comediante que entusiasma y divierte al tiempo que se está desgajando, cuarteando. Interesante presentar al animador de un espectáculo, sin cabal conciencia de estar siendo participante de otro. ¿Quién es el ESPECTADOR FINAL, pasando el tema, el romance, a un nivel secundario? Demasiado, pasar de un inocente relato, a la conclusión existencial de que todos somos actores y espectadores, unos de otros.

Aylin miranda

Me gustó la manera en que está redactado, la verdad me dejó con una pequeña intriga.

Jacob

Bueno

Nabia

Muy buena redacción y descripción, me cautivó. Espere otro final
Gracias por compartir

Antonio Bastidas

Bueno, al principio impacta, pero luego, parece que no termina, deja intriga.

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