El huésped, por Jotacé Sánchez

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Soy un cobarde. El revólver se me escurre entre los dedos como un pez. Solo tengo que abrir la puerta, apuntar y apretar el gatillo. Nada más, ni nada menos, pero tengo miedo… Cobarde. Debería tatuármelo en la piel, gritarlo, dejar que me señalen. ¡Debería patear esta maldita puerta! Abrirla de par en par y terminar con todo o no me quedará más remedio que seguir huyendo, otra vez. Como siempre: una y otra vez.

Cuánto pesa un revólver.

Si pudiera oír lo que ocurre adentro en el comedor quizás tendría alguna alternativa, pero no oigo nada y no sé de Florian y estoy tan seguro de que Arturo lo matará. Lo vi en sus ojos pequeños y oscuros como nido de ratas. Que la casa no se vendía, carajo, le gritó a su hermano. Que se sacara esa idea de la cabeza o le prometía, le juraba que lo iba a estrangular. Así le dijo: te voy a romper el cuello. Y le arrojó furibundo una taza de café que terminó estrellándose contra el muro. ¿La taza estaba vacía? No lo recuerdo, solo recuerdo las moscas que revoloteaban sobre la mesa del desayuno, a Florian esquivando el impacto y poniéndose de pie, desafiante y suicida. Mátame ahora, le dijo, que lo hiciera de una vez porque estaba decidido a venderlo todo, a deshacerse de esas tierras que solo atraían polvo y a las malditas moscas que se le estaban metiendo en la cabeza. ¡Hazlo, Arturo!, le gritó enajenado y yo corrí. Salí del comedor, cerré la puerta y corrí. Me escabullí como un perro asustado, como el cobarde que soy.

¿Cómo dispara un cobarde? ¡Vamos! Falta muy poco. Ya me atreví a coger la pistola de Arturo, a entrar en su habitación oscura como sus ojos, impregnada a sudor seco, a hombre solo, y a tomar el arma de su velador. Solo debo abrir la puerta y apuntar. ¿Cómo dispara un cobarde?  De la misma forma en que he visto hacerlo a Arturo miles de veces, tal cual lo hace un imbécil, así mismo, como un bestia.

Hace calor. Quisiera abrir las ventanas para que salga este aroma nauseabundo a pan tostado y las moscas, sobre todo ellas. Afuera también hace calor, la tierra comienza a hervir temprano en la mañana y nos hace arder también la sangre y aún así, ardiendo como estoy, no puedo abrir esas sucias ventanas. Tengo un arma en las manos que debo usar porque cuando Arturo termine con Florian, vendrá por mí. Y a mano limpia no podría siquiera mirarlo a los ojos, esos ojos de cloaca que me paralizan desde el primer día cuando llegué a esta casa. No me saludó. Solo me preguntó qué haces aquí y yo no supe cómo reaccionar ante su frialdad, solo atiné a quedarme inmóvil, bajo el dintel de la puerta, con mi cara de tonto y con lo poco que me quedaba colgando al hombro en mi mochila. ¡Florian es tan distinto! Pero me lo advirtió de inmediato, antes de que pudiera contar la pesadilla que me obligaba a llegar así, sin previo aviso a pedir refugio en la casa de mis primos. Que tuviera cuidado con Arturo, que me vendría bien ser precavido, me dijo, que desde la muerte de sus padres se había vuelto opaco, violento.  Será mejor que lo ignores, me dijo. Sí, eso dijo, pero quién podría ignorar esa presencia agreste, sobre todo cuando se pasea alrededor de la casa y las chacras secas, vigilante, montado en su caballo y con la pistola al cinto. Después del desayuno, rodeado de moscas.

Debo concentrarme. Demostrar que valgo, demostrármelo a mí y demostrárselo a ellos, pero sobre todo a mí que he sido un cobarde por tanto tiempo. Sostener esta pistola y decidirme de una vez porque no tengo nada que perder. Soy como Arturo, un hombre solo impregnado a sudor. ¡Florian es tan distinto! Es joven y lo entiendo, claro que entiendo que quiera deshacerse de este escondite en la serranía, olvidarse del calor y de las moscas. Dejarlo todo atrás, empezar de nuevo y conseguir esas cosas que a su hermano y a mí nos están prohibidas. Quizás también tenga yo una mirada de alcantarilla, el mismo fulgor mortecino en las pupilas. No lo sé. Cómo podría saberlo si hace tanto que no me miro al espejo. Sólo sé que tengo una puerta que abrir y una carnicería que me espera en la mesa del comedor. No puedo seguir huyendo… ¡diablos! ¡No tengo a dónde ir! Así que empuño el arma con firmeza y quito el seguro.

Abro la puerta.

¡Cuántas moscas!

Ahí, en la mesa del comedor, Arturo forcejea y resopla a horcajadas sobre su hermano. Retuerce el cuello de Florian y yo, que he tenido tantas ganas de gritar, no digo nada. Arturo tampoco dice nada, solo me mira furioso con el cuello de su hermano entre los dedos, sorprendido por la amenaza de su propia pistola y con el rostro iluminado por el chorro de luz que se cuela a través de los visillos de la ventana. Yo lo apunto directo entre sus ojos de pozo séptico, perdidos como los míos. Arturo sabe que no tengo nada, solo los restos de una pesadilla en la mochila y lo advierto dudar. Se ha dado cuenta de que voy en serio. Afloja la presión y Florian respira, tose, escupe y respira otra vez, por fin, acezante. Oigo también el zumbido de las moscas que revolotean sobre nuestras cabezas de carroña. Logro escuchar la voz cansada de Florian que me pide ayuda, que me ruega que dispare. ¡Que lo haga de una vez! Y Arturo no me quita sus ojos altaneros de encima, ni tampoco se quita de encima de su hermano, ni suelta completamente su cuello. Solo ha aflojado y me examina altanero entre la nube de moscas. Yo también podría ser altanero como tú, quisiera decirle, y pasearme sobre tu caballo por la tierra seca. Pero no se lo digo.

Dispara, vuelve a suplicar Florian y Arturo, como despertando de un hechizo, hace ademán de levantar sus manos.

−¡No te detengas! −le ordeno−. ¡Termina!

Arturo, confundido al escucharme, vuelve a presionar el cuello de su hermano y logro percibir su miedo. El gesto del temor lo conozco de sobra. Cómo arde una pistola apuntando a tu cabeza.

Espero.

¿Cuánto demora un hombre en morir?

A través del visillo de la ventana puedo divisar la caballeriza abrasada por el sol. La caballeriza de un solo caballo que nunca he montado. A Arturo no le gusta que se metan con sus cosas, pero es un buen caballo. ¿Responderá a mis órdenes? ¿Será obediente conmigo también?

Silencio. Solo escucho el jadeo asustado de un hombre sobre el cuerpo inerte de otro. El zumbido permanente e insidioso de las moscas que se nos han metido en la cabeza.

−¿Ya dejó de respirar?

−Sí −me responde Arturo y yo disparo. Justo en medio de sus ojos.

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34 Comentarios. Dejar nuevo

  • Alejandro Patricio Hispa Biénzobas
    19 septiembre, 2021 3:54 pm

    Si bien es cierto este relato me agradó, porque está bien estructurado, no me gustan los relatos tan breves. Me parece un desperdicio que un tema al que se le podría sacar mucho provecho, se pierda en algo sin importancia. Este mismo tema conviértelo en una buena novela.

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  • En un ambiente sórdido bien descripto, que condice con la violencia y el camino para dirimir cuestiones familiares.
    Un final predecible, a tono con un cobarde.
    Felicitaciones JC. Me gustó mucho. Leo todo lo tuyo y de tus alumnos.Un placer el lenguaje y la creatividad.

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  • es un cuento que maneja el suspenso toda la trama, el final es previsible por la demora en disparar. Los tres hacen su juego pero corre eso del que ríe último ríe mejor. pero el resultado de las dos muertes no está claro en cuanto al beneficio entregado.

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  • Muy buen cuento JotaCe, se lee en un par de minutos que están cargados de tensión. Un final inesperado y el iceberg, por descubrir. Felicitaciones

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  • Teresa Nelly Leyton Román
    19 septiembre, 2021 6:56 pm

    Si me mantuvo interesada y curiosa por entender y saber el por que del conflicto ,describe muy bien el ambiente pero el desenlace en suspenso me defraudó .

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  • Muy buen relato. Se lee en unos minutos que transcurren llenos de tensión. Un final inesperado y el iceberg por descubrir. Todo 7n desafío. Felicidades!!

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  • Hola Jc
    Me cautivo la presentacion del cuento ,que segui leyendo. En varias ocasiones hice predicciones y que no resultaron.Es un cuento más bien psicólogico.Me gustó la evolución psicológica del cobarde a asesino.La metáfora de las moscas esta bien solo que me resulto repetitivo,sobretodo al final.No me quedó claro de que huía el personaje principal y que le habia pasado.
    Ojo con desahacerse de esas tierras que solo atraían polvo
    Buen cuento y tema,falta pulir algunos detalles.

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  • Francisco Gonzalez
    20 septiembre, 2021 8:15 am

    Muy bueno, me mantuvo en vilo, todo el tiempo. Al final entendí que como primo, puede ser el único heredero, decidió con frialdad. Nada de cobardía.

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  • Muy bueno JC, me atrapó el suspenso hasta el final.
    Felicitaciones!

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  • Hola, Jotacé: ¡Qué bueno que te hayas animado a publicar algo tuyo!
    Tengo una apreciación super personal:
    la trama es interesante, no cabe duda alguna, pero me parece que está escrita ex profeso para mostrar las «etiquetas» y no hecha desde «la guata».
    La oración» Cuánto pesa el revólver», creo que debe estar entre signos de exclamación.
    Un abrazo.

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  • Lorena Vargas Gutiérrez
    20 septiembre, 2021 1:31 pm

    Hice una lectura más allá del texto, entre líneas, tal vez, a muchos les puede ayudar.

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  • Muy bien logrado el suspenso, pero pienso que faltó dejar ver las motivaciones para éstas muertes

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  • Hola, Jotacé. ¡Qué bueno que te animaras a publicar algo tuyo!
    Una opinión super personal: la trama de tu historia es interesante, pero el que te hayas auto impuesto utilizar diferentes estilos, me da la impresión de que no escribiste tu cuento desde «las entrañas», sino que desde la frialdad del pensamiento.

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  • Juan Carlos Gallardo
    20 septiembre, 2021 6:31 pm

    Me capturó el interés y me llevó a leerlo porque el suspenso se mantiene hasta el final. Creo que si le das otra vuelta de tuerca puliendo los detalles, queda como un muy buen cuento.
    La metáfora de «ojos pequeños y oscuros como nido de ratas» no me terminó de convencer y lo mismo lo de la sobre población de moscas en el relato.
    JC muchas gracias por compartir y !felicitaciones por tu creación!!

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  • Hola JC Interesante el cuento; me mantuvo en vilo el suspenso puesto en las elucubraciones del, finalmente, asesino . Hubiese sido interesante conocer el porqué de sus propias motivaciones que se dejan adivinar…. Me gustó mucho.

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  • No me gustaron las comparaciones que se hacen para describir esos ojos negros. Me sacaron del relato. Me parecieron fuera de lugar.

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  • Hola JC , primero decirte que me dio mucho gusto leerte. Personalmente me gustó mucho el cuento, un personaje bien construido con una personalidad flemática que nos da a pensar que lleva planificando el momento vivido por algún tiempo y que supo aprovechar en una “discusión entre hermanos que se salió de madre”.
    En relación a las técnicas , bien !!!! Mis Felicitaciones

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  • ¡Hola, JC!
    A decir verdad, no es el estilo de lectura de mi agrado, pero leo lo que envía, me parece que redunda mucho en que, no le gusta la mirada del personaje a matar ni mucho menos las moscas, me hizo imaginar un personaje cutre y todo a su derredor, el desenlace corto, deja espectativas a más.

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  • Atrapa con gran facilidad, tiene una prosa muy buena; da la sensación de que ha perdido la cabeza, el flashback de cuando llegó la primera vez a la casa me pareció más un pensamiento al pasado; porque en realidad no se sitúa en el pasado mismo. Hay un error de derivación flexiva de género en un artículo, todo lo demás me encanta :3

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  • Me gustó mucho tu cuento JC. Utilizaste muy bien las variadas técnicas que nos has enseñado, conflicto, curva de tensión, descripción, estilos, etc. Y la trama muy bien hilada desde lo psicológico, capturó mi atención.

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  • Rosa Candia Candia
    21 septiembre, 2021 3:05 pm

    Estuve todo el relato muy expectante. El suspenso estuvo siempre presente y con un desenlace esperado, acá no hubo sorpresa.. esperaba más.¡¡ Muy bien construido hasta antes del final. A mi parecer falto un mejor final. ¡¡Felicitaciones JC!!

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  • Jorge Fernández A.
    21 septiembre, 2021 9:30 pm

    Me gustó el relato, me gustó bastante. Debo reconocer que cuando lo oí narrado por ti, no entendí al final. Sin embargo, al leerlo me quedó mucho más claro todo. Excelente narración. Se aprecian los estilos que nos has enseñado. La corriente de la conciencia sin duda la manejas de gran forma. Concuerdo con algunos comentarios de la comparación extraña con los ojos oscuros. Pero a fin de cuentas lo dice el personaje y él puede pensar y hacer comparaciones como quiera. La trama llega al alma porque toca un tema sensible y que siempre está presente en las familias. ¡¡¡Te felicito!!! Y te agradezco por compartir algo escrito por ti. Un abrazo JC.

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  • ANTONIO RAVE SÁENZ
    22 septiembre, 2021 10:00 pm

    Muy buen relato, mantiene enganchado al lector durante toda la lectura.

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  • Donaldo Fernando Rhenals Galvis
    23 septiembre, 2021 3:29 pm

    El uso de adjetivos directos es imprescindible en el relato breve. Me gustó la calificación de «suicida» que le adjudicas a la conducta cobarde de Florián para de mostrar esta sumisión implícita en el desarrollo de la trama.

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  • Los relatos breves suelen llevar mucha más carga psicológica a descubrir detrás de sus formas. En ocasiones un simple y pequeño detalle en la forma puede desviar la atención, o bien puede ser el factor clave para llegar a la interpretación más cercana a lo que el autor ha querido dibujar con palabras, palabras que llevan consigo imágenes manadas de la mente imaginativa y vivencial que las esboza. Es difícil pretender un justo juicio sobre lo que de otros leemos, sin caer en una suerte de soberbia, arrogándose la autodeclarada capacidad de, primero pretender entender a cabalidad lo que el autor ha querido mostrar, para luego decirle qué hizo de manera apropiada y qué no. Yo sólo podría expresarme en cuanto a si me entretuvo, si me generó interrogantes, si me transmitió sensaciones, si me generó emociones, y tal vez, de manera un poco más osada, cabilar interpretaciones explícitas e inferidas entre los rincones de cada expresión.

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  • María Angélica San Martín Espinoza
    23 septiembre, 2021 9:32 pm

    Soy inexperta en la construcción de cuento. Me enganche con el escrito por Jotace. No me cautivó totalmente. Pero, valoro la creación.

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  • Lo lograste, ajjajaja. Bien los recursos, el in medias res, el que en la tensión no recuerde bien lo de la taza, los de los ojos y las moscas. El ambiente, las circunstancias que definen, y los espacios por llenar. Yo creo que lo de los ojos como nido de ratas suena a guión de los años 50, pero las demás analogías me sonaron bien. Creo que la idea del final, en un punto no es lograr un giro inesperado . Sino ya hecho el giro , contarlo de una manera propia.
    Me gusto.

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  • Excelente pintura literaria del medio en que se desenvuelve la escena: sequedad, pobreza, moscas, mal olor y violencia. El cobarde… no tanto, se saco dos de una. Como es corto no sé la ganancia del protagonista. Me gustó

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  • Estupendo cuento! Aparece todo lo que tratas de incorporarnos en tus clases.

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  • Me gustó el cuento, aunque me generó una gran angustia por la carga psicológica tan fuerte del personaje principal.

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  • Muy buen relato, bien estructurado, creo que le falta describir un poco más el nudo del conflicto y el final me parece un tanto predecible; quizá una vuelta de tuerca, le daría más suspenso. Gracias por compartir y por el excelente curso que recién nos regalaste. Saludos desde Aguascalientes, corazón de México.

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  • Creo que hay que leerlo varias veces para poder enterlo.

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  • La lectura atrapa y te sumerge rápidamente en un ambiente oscuro y hostil. Una segunda lectura me permitió detenerme en las pistas sobre las características psicológicas de los personajes para entender el desenlace. Profundo. Gracias por compartirlo con nosotr@s.

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  • Susana Inés Vega
    16 octubre, 2021 9:56 am

    Hola J C!!!
    Primera vez que leo algo tuyo! Y me mantuvo en suspenso imaginando el entorno en sepia!!!
    Esos nortes resecos y llenos de moscas cuando la maldad, la codicia y la pobredumbre humana dominan todo vestigio de vida…
    Bravo JC

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