Final de fiesta, por Jotacé Sánchez

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Catalina, eres una fiesta. Cuelga de tus caderas un espectáculo de risas frescas, un aroma a limón y a frutos silvestres, un par de piernas largas y cogollos de marihuana. Humo dulce y ojos rojos. Me agrada fumar contigo porque reímos los mismos chistes. Porque nos besamos apurados y calientes en la mesa del pub, frente a meseros y mirones. Porque me asaltas con secretos y mordiscos en el asiento trasero del uber. Porque así, fumados los dos, se siente mejor este atracón mojado frente a la puerta de mi departamento.

Bésame otra vez que quiero sentir tu lengua, tu saliva, aquí, bajo la luz amarillenta de este pasillo. Déjame apretarte contra el muro, aspirar tu aroma a bosques lejanos y empujar mis caderas contra tu pelvis para que sientas mi pene bien duro.  Mis ganas de comerte. Catalina, me excitas. ¿No te lo había dicho? Eres apetecible como un desafío. Como un obstáculo. Eres desinhibida.

—¿Entramos? —logro susurrar mientras presiono mi erección en tu entrepierna otra vez, para escuchar tus gemidos y ponerme más y más caliente.

Y tú entras. Caminas en la penumbra y puedo ver tu silueta. Catalina, tienes una linda figura… aunque no te lo creas. Aunque me lo discutas sin ningún argumento. No quieres encender la luz. Lanzas tu bolso al piso, te quitas los zapatos, dejas caer tus brazos, me miras coqueta, me sonríes lasciva, te sigo a mi dormitorio y lamento tanto que sea esta la última vez. Es algo triste, como cuando sabes que falta poco tiempo para que enciendan la luz y se acabe la fiesta.

Pero aún la luz está apagada y yo quiero tocarte y lamerte y penetrarte. Apretar tus nalgas con fuerza, pegar mi piel a la tuya. Lo quiero tanto como tú. Quiero enrollarme tus piernas, lamer tus senos, hundirme muy, muy adentro y sentirte disfrutar. Eso quiero. Que recorramos todos los rincones de la cama, como solemos hacer.

Y tú quieres quitarme el pantalón. ¿Te ayudo con el cinturón? Ahí está. Te dejo el camino despejado y me empujas sonriendo hacia la cama y yo caigo de espalda, con el pantalón a media pierna, con el calzoncillo aún en su lugar. Y te veo acomodarte en la penumbra, tomar en una cola tu cabello ensortijado, y acercar tu boca hacia mi entrepierna. ¡Me encanta cómo lo haces, cómo te acercas a mí! Esos pequeños mordiscos sobre la tela del calzoncillo, esos mordiscos en mi pene erecto y palpitante. Como anticipando una corriente eléctrica, como avisándome que en cualquier momento mi pene estará en tu boca, repleto de saliva, abrasado por tu lengua ardiente. Y así ocurre. Me bajas el calzoncillo y tomas mi pene segura, decidida. Siento tu dedo en la punta del glande, percibo que te llevas esa gota de semen a tu boca para sentir mi sabor. Y luego la electricidad, el ansia, el placer, tu lengua en la base de mi pene, el palpitar del corazón, tus gemidos, la saliva —¡tanta saliva!— recorriendo de cabo a cabo, mi respiración, esa especie de calambre en los dedos de los pies, mi glande adentro de tu boca, tu jadeo, los chasquidos de la succión, una bola de fuego que me sube por la garganta y que se me escapa en un gemido involuntario. ¡Haz lo que quieras conmigo!, porque esta fiesta es tuya. Yo solo soy un invitado, una especie de corista que te ofrece la piel, que se abandona un momento a tu voluptuosidad, Catalina, a esta voluptuosidad que a veces me quita el aire. Que me ha mantenido cerca. Hasta ahora que es el final.

—Espérame aquí —me dices de pronto—. Te tengo una sorpresa.

Te incorporas, te sueltas nuevamente el cabello y vas al baño dando brincos. Yo sé lo que vas a hacer. Lo sé porque eres así, juguetona, te gusta sentirte sexy y deseada. Me dejas solo un momento, deseando que vuelvas pronto. Me quito la camisa para esperarte completamente desnudo, aún acezando de placer. Expectante. Y tú vuelves, vistiendo un nuevo conjunto de ropa interior. Una tanga azul y pequeña, un brasier de encaje. Y te paseas fingiéndote avergonzada… ¿avergonzada de qué? Si te ves tan rica… tanto que una fuerza me impulsa a salir disparado de la cama, ponerme de pie y volver a besarte y recorrer con mis manos la piel de tu cuello, tu espalda, tus caderas, tu entrepierna.

—Estoy empapada —me susurras al oído.

Y así es. Hago a un lado tu calzón con mis dedos y te toco. Entre tus labios un charco, una poza, un afluente. ¡Qué delicia! Con mis dedos recorro los pliegues de tu vulva y te beso; acaricio tu clítoris, tú gimes y yo aprieto mi nariz contra tu cuello para aspirar tu aroma a sudor; introduzco uno de mis dedos en tu vagina y siento cómo tus manos se aferran a mi espalda.

—¿Cuántos dedos tienes adentro? —me preguntas.

—Uno —te respondo yo sintiéndome estúpido, porque sé cuál es la respuesta que esperas.

E introduzco entonces dos dedos en tu vagina y te oigo suspirar, y te siento retorcerte de placer, y así, enredados, me empujas nuevamente hacia la cama. Pídeme lo que quieras, Catalina, que yo me dejo llevar por tu ímpetu y por tus ganas.

—¿Cuántos dedos tienes adentro? —vuelves a preguntarme.

Y yo me sonrío, no puedo evitarlo, me excita que sepas lo que quieres y que me lo digas, me empalma, me calienta, me coloca e introduzco tres dedos, hasta el fondo, te presiono y tú gimes, y te aferras con las manos a mi antebrazo para dirigirme y yo te observo a media luz enroscándote en la cama, disfrutando, entregada al placer, voluptuosa, tan voluptuosa, que no puedo aguantarme… ya no quiero aguantarme…

—Te lo voy a meter.

Y me incorporo. Te quito el calzón, deslizándolo por tus piernas largas y blancas. Te quito el brasier para dejar tus pechos al descubierto, para sentirte completa, entera. Y abro tus piernas y me pongo el condón y empezamos con el pum pum pum pum. Un encaje perfecto. Tus gemidos más altos, cada vez más altos… me gustan, me calienta que no te importe lo que piensen mis vecinos, ni el conserje, ni nadie, y yo siento una desesperación, una gana, un impulso, un ansia de estar más adentro, cada vez más adentro, y te empujo por la cama, nos arrastramos, giramos enredados y calientes… y tú me dices de pronto:

—Te quiero, Jotacé.

Y ahí está. Yo me quedo en silencio, sobre ti, adentro. Dispuesto a disfrutar este último momento. Y con mi pelvis presiono tu clítoris, y comienzo a moverme atento a tu ritmo, a los vaivenes de tu respiración, a tus contorsiones. Presiono, presiono… mis testículos se aprietan también al borde tu ano, sientes mi peso sobre ti, mi respiración agitada, mi fuerza, mi decisión de hacerte llegar al orgasmo, mi lengua, mi pene completo adentro de ti, mis brazos alrededor de tu cuello, mis besos impacientes, mi torso sobre tus pechos, mi presión sobre tu clítoris y me empujas hacia ti desde mis nalgas y me usas y disfrutas y gimes, suspiras, gruñes, resoplas, bufas, jadeas, jadeas, jadeas y ya… un grito de placer, una explosión de líquido entre nuestras pelvis pegadas, de tu líquido caliente, abundante, muy abundante. Y luego una risa cómplice.

Yo me salgo de ti, me acuesto a tu lado. No necesito terminar. Con tu placer me basta.

—Estoy cansado, Catalina —te digo.

Pero en realidad quisiera decirte que estoy triste, melancólico.

Ven, hagamos cucharita en este lado de la cama, que está seco. Necesito despedirme de ti así, acurrucados, envuelto en tu aroma que es tan agradable. Cuando salga el sol se habrá acabado la fiesta. Nos levantaremos, tomaremos desayuno y te diré que no siento lo mismo que tú, que no estoy preparado, que no puedo ofrecerte lo que esperas. Que no tengo derecho a mentirte. Que debo ser responsable con tus sentimientos. Que prefiero que no nos sigamos viendo.

Y será la despedida, Catalina.

Por ahora, intentemos dormir. La fiesta aún no termina.

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Agustín Ospina Sánchez

Tiene una atmósfera envolvente. Puedo decir que ella es Y …, con su inicial basta. ¡Bien logrado!

Macarena

Tu cuento es intenso, explícito me gustó mucho, pero la conducta de él ¿por qué? ¿Por qué la chica le dijo te quiero? Hubiese sido mejor alejarse de a poco y enfriar la relación. Te felicito, lograste cuestionar y analizarnos en ese mismo momento. Que hubiésemos hecho, cómo nos hubiésemos sentido si nos pasa algo parecido

Jacqueline

Me gusto que lo hayas escrito como carta , osea de primera persona a segunda persona.
Pero creo que fue muy grafico yque le falto dejsr a la imaginacion .
Osea hubiese reemplazado algunas frases .y ha haber repetido tantas veces algunas palabras,
Osea , creo que si el
Proposito es exitar al lector, esto ocurre en la mente , por eso es mejor insinuar que graficar ,
Lo otro fue la velocidad del relato, creo que fue muy rapida y falto conocer un poco del alma del protagonista.
Pero esa es mi opinion y yo en mi vida he escrito nada , asi que mo la tomes muy en serio
Cariños

Freddy Chaparro

No se si yo sea el apropiado para hacer una crítica a tu relato, nunca lo he hecho antes, al menos no lo he compartido, a mi me gusta evaluar la historia y creo que la historia es envolvente sin embargo creo que hizo falta mas elementos que permitieran al lector intuir o sacar sus propias teorias sobre por qué es la ultima vez, algun elemento mas que lo guie a pensar en la razon de esta ultima fiesta. Por lo demas creo que esta bien, incluso un poco poetica. Espero que te haya servido mi opinion. Exito

Hipólito W. Quiroz Aurazo.

Sensitivo, seductor e implacable esa creación literaria de corte erótico cuyos renglones me invitan a evocar algunos fragmentos de una obra de RENATA PISÚ cuya obra es TRESCIENTAS CONFESIONES SEXUALES, de igual manera aquella obra LAS MEMORIAS DE UNA PULGA(De autor anònimo) así como también los escritos del poeta en la novela LA CIUDAD Y LOS PERROS del laureado novelista peruano Mario Vargas Llosa, en síntesis, maestro Jotacé Sánchez ha es ozado una excepcional creación literaria.Salvo mejor parecer.

Rosa Gonz

Me gustó, un relato erótico que no deja nada a la imaginación. Perfecto. Pleno

Leviatan

¿Puedo ser Catalina?

Leviatan

La ficción es una forma de realidad 😇👌

María Elvira

Me encantó tu relato. Me dejé llevar. No tengo crítica alguna. En cierto modo me sentí identificada en ese contexto. Sentí muchos «deja vu» mientras avanzaba la acción.
Sólo me queda agradecer que lo hayas compartido.

Roseli

Muy, pero muy bien relatado!!

Roseli

Es muy explícito, si es erótico así tiene que ser!! Me parece muy bueno. Ligero. Nada pesado. Muy valioso! Gracias por compartir!!

Juan José Corzo

Demasiado disiente. La prosa es clara. Moralmente pesado para mí. Literariamente excelente.

Maria

Demasiado explicito, cuenta absolutamente todo. Esperaba algo más sutil de un relato erótico. Con todo respeto

Marina

Me gustó. Es muy realista, sexi, atrapante y cruel.

Severo de La Cruz

Intenso, torrencialmente caliente. Cada detalle suma y final inesperado para rematar. Excelente.

Lissania

Aunque la escena erótica está muy bien lograda, el cuento, para mí ,quedó débil.
No conocemos a los protagonistas ni su historia, más allá de un momento de placer sexual. Ese era el objetivo?

Miguel Alarcon Vidal

Por mi parte yo le pondría más poesía, más sentimientos, un relato tan directo es como una mujer desnuda.
Una mujer a medio vestir es más exitante.

Nina María Vieira

Tremendamente Erótico y realista, me sumergí y sentí el placer con todo, me sentí muy identificada con la situación, cuando una sabe y presiente que el final se acerca, y queda ese terrible vacío

Roseli

Es que el sexo sigue siendo tabú, cuando debería ser algo normal!!

Ana

Me gustó tu cuento… vas de tibio a calor y terminas con algo que no se espera, no se quiere, pero que es real muchas veces.
En tu relato logro sintonizar con las sensaciones que describes, pero en algunos momentos, pones detalles o un comentario que me saca del hilo «de la sensación», bajas la intensidad o quiebras esa magia.. a veces sobran esos comentarios si estás sintonizada con el relato…
Te felicito describir tan bien este encuentro que además, entretiene y logra captar la atención hasta el final.

Miguel Faúndez

Para un relato erótico, creo que no es correcto nombrar las partes del cuerpo; es como una lección de anatomía vacua.
Lo del condón lo encuentro pésimo. Jamás una entrega arrebatada se hace con condón. Menos una fiesta erótica, y he estado en muchas.
Tú relato carece de gracia, de espontaneidad, de entrega. Son como los deseos de un adolescente que desea penetrar, y nunca lo ha hecho.

Sabrina Paredes

Hola Jotacé. Quería darte las gracias por compartirme tu trabajo. No exagero al decirte que es de los relatos más bellos que he leído en mi vida. Lógicamente quisiera seguir leyéndote. Tenés alguna cuanta en Instagram donde te pueda seguir?

Susana Buffelli

Muy buen relato, explícito por cierto. Aquí se acaban los prejuicios,los tabúes.
Siendo totalmente objetivos, llega muy adentro, así son los instintos.

Jorge enrique

No soy nadie para hacer una crítica. Quisiera ser el escritor. Pero creo que entre parejas hay mucha más intensidad, lograr llegar al tabú, a lo prohibido. Felicitaciones.

Snery

¡lindo! Las palabras cálidas y que través de ellas, te llevan a crear ese instante único o y especial para estas personas. Quede al final con la sensación que faltaba algo, pero ese vacío emocional también es perfecto para un final. Gracias.

Mónica

Un momento intenso y cachondo, transmite vida real en donde el protagonista fue el placer. Bien logrado!!

Laura

Fascinante relato. Veloz, apremiante, al ritmo de un deseo intenso compartido. Genial ambos personajes y notable que el hombre quede satisfecho de sólo haber entregado tanto placer. Relato «redondo».

Dago

Hola. Perdòn. Es el texto menos eròtico que he leìdo en mi vida.

Miriam López

Excelente relato. También soy escritora de género erótico y de narrativa de ficción.
Mucha sensualidad y la realidad que se vive hoy en día: sólo sexo, sin sentimientos y cuando estos aparecen, huyen despavoridos, porque la libertad vale más que el amor.

Pilar

Es explícito, pero no grosero. Y cuando no es grosero, este tipo de relato necesita más introspección de los personajes. En términos generales, me gustó. Movió mis hormonas jajaa

Pilar Riveros

jajaaj es que aunque crecidita, aún me funcionan las hormonas y ese relato, las sube

JOSÉ GUADALUPE

Un poco subido de tono. Muy explícito.
Como lector, me gustaría que no lo fuera tanto. El escritor quizá deba permitir que quien lee también se dé la oportunidad de poner su imaginación en acción. Que se excite con la lectura mientras escudriña cada una de las palabras que se le comparten, entendiendo por excitación, la revolución de TODOS los sentidos, no sólo la líbido.
Se exagera en los detalles. En lo personal, sin querer ser puritano, debemos cuidar los excesos para no fastidiar a lectoras y lectores.

JOSÉ GUADALUPE

No es que me lastime el lenguaje explícito en temas tabús ¿o tabúes? jJejejé!
El punto es, según mi enfoque, la intencionalidad del escritor por permitir al lector inmiscuirse en la trama; así como el exceso en los detalles… aunque más bien sería esto último. Es como cuando después de satisfacer el apetito cuando te encuentras en un convite, los amigos te incitan a seguir ingiriendo comida y bebida. Llegará el punto en que no se puede más y el exceso busca salida, que no siempre es la mejor ¡jejejejé!

Tu ejemplo me permite reforzar mi opinión. Siendo explícito, se evita o al menos resta la oportunidad de imaginar, que es parte de la lectura en este caso.
De cualquier manera, al final es una propuesta y el «consumidor» sabrá hasta qué y dónde satisfacerse.
Un placer comentar.
Saludos

Vero

Wow! Un relato que deja sin aliento! Cada detalle está tan vívidamente descrito que es capaz de transportarte a la escena. La tensión sexual entre los personajes es palpable desde el principio y se va haciendo más y más intensa a lo largo de la historia. La narrativa es tan fluida y cautivadora que logra mantener el interés hasta el final. Definitivamente una lectura estimulante y muy hot que te deja con ganas de leer más! Felicitaciones JC!!

Iseda

Hola JC , lo leí con atención, no tengo claro cuál es el relato erótico.
Siento que le faltó una lenta sensualidad., más sutileza ?
No sé si yo lo leí apurada, o es muy rápido el relato.
Hay en la literatura, como en el cine , una diferencia entre lo erótico y lo porno ? No tengo claro los dos conceptos.
Sí te digo que reviví momentos muy gratos, me sentí totalmente identificada en el rol de de ella.
Gracias por compartir .

Diego Sabatini

Buenísimo relato del deseo ideal que está en muchas cabezas, sobre todo para gente que no tiene una pareja, que puede mirar para el lado, partiendo por quienes viven solos, tienen un departamento, van alguna fiesta, se gustan, se conocen y viven la mejor noche de su vida con esa persona que recién acaban de conocer.

Benita

Me gustó mucho la primera persona.Bien lograda la atmósfera psicológica, pero empatizo con Catalina y no me habría gustado perder a un amante tan espléndido como Jotace.

Betty arzusga

Hermosa la forma como describes ese encuentro de dos cuerpos q se aman y se gozan. Palabras precisas en la descripcion precisa. Salto de emociobes y extasis del lector y un final inesperado.me encanto

Alejo Barbas

Excelente relato erótico, romántico y cautivador. Te atrapa enseguida y te enciende como si fueras tú el protagonista, y Catalina aquella hermosa y excitante mujer que siempre está en tus sueños.

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